La energía solar y el efecto invernadero antropogénico
El efecto invernadero antropogénico es un concepto muy familiar para nosotros. La ciencia nos advierte del acusante cambio climático en los próximos decenios.
El deshielo de los polos, la subida del nivel del mar, las avalanchas de barro y las tormentas cada vez más fuertes son sólo pocos de los problemas a los que probablemente nos tendremos que enfrentar.
La razón principal de este cambio climático es la concentración en la atmósfera de gases que generan el efecto invernadero. Nos referimos principalmente al metano (CH4) y al dióxido de carbono (CO2).
La concentración de CO2 en la atmósfera ha incrementado considerablemente desde comienzos de la industrialización (en aprox. 27%).
La energía solar ahorra CO2
Una instalación solar estándar para la obtención de calor de aproximadamente 6m² de superficie (para una familia de cuatro miembros), que sustituye la utilización del fuel oil como combustible ahorra aproximadamente 250l de fuel oil y evita una emisión de CO2 a la atmósfera de aproximadamente 650 kg. En el caso de gas, anualmente se ahorrarían 190m³ de gas natural y la emisión de 360 kg de CO2.
A modo de información: 1kg de CO2 duplica la concentración de CO2 de aproximadamente 1700 m³ ó de 30 salas de estar de tamaño normal. ¡Sin instalación solar, una calefacción de aceite duplicaría con aproximadamente 1 millón de m³ de aire la concentración anual de CO2!
¿Es cierto que la producción de células solares consume cantidades inmensas de corriente?
¡No. Esto ya ha dejado de ser así hace mucho tiempo!
¡La energía que se utiliza para la fabricación de instalaciones de energía solar térmica queda compensada en 1,5 ó 2,5 años gracias a la energía que ha producido!
¡Por el contrario los métodos convencionales de obtención de energía mediante combustibles fósiles (fuel oil, gas, carbón) siempre muestran un balance energético negativo!
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